Sin culpa ni rencor, un día nos veremos como iguales
Una amiga me contó un chiste recientemente: Ocho indígenas mueren en una volcadura dentro de una suburban, es una lástima, por que en una suburban caben 11.
Me dijo que cuando lo oyó pensó en contármelo por que hace un mes mas o menos nos metimos en una discusión sobre la situación indígena en Chiapas, y yo defendí la autonomía y critiqué severamente la posición de la sociedad no indígena y su pretensión de integrarlos o desaparecerlos. Esta intención no es nueva. Un tío político hace un par de décadas decía que había que poner un cable entre la presa de malpaso y la angostura, decirles a todos que les pagarían un peso por agarrar el cable y despues subír el interrputor para electrocutarlos a todos. El tío murió pobre y triste despues de que su rancho fué invadido, su ganado consumido y su plantío de café convertido en maizal. Su odio no era gratuito.
Nos hemos hecho daño mutuamente. La relación entre indios y kaxlanes, como nos llaman ellos es compleja. Siempre ha estado marcada por una relación dominador - dominado. Unos dirigen, ordenan, mandan. Los otros, obedecen, se subordinan o finalmente se rebelan. Y la rebelión se convierte en resistencia.
En el caso del zapatismo, la resistencia implica el rompimiento total con el mal gobierno, el gobierno que los dejó en el olvido, que no fué capaz de tratarlos como mexicanos, tan mexicanos como el resto. El gobierno en sus tres niveles abandonó a las comunidades, excluyendolos de los servicios otorgados al resto de los mexicanos, como infraestructura de comunicación (carreteras, caminos, puentes) servicios de salúd y educación. Fué el mismo gobierno el que creó los espacios vacíos que hicieron surgir la autonomía. Una vez declarada la guerra a este mal gobierno, el primero de enero de 1994 el gobierno quiso "enmendar" su olvido, construyeno las carreteras, los hospitales y las escuelas, actividad que fué vista evidentemente como tardía, reaccionaria y contrainsurgente. Un sector de la población indígena se vio de alguna manera beneficiada con esta reacción tardía, otros, se apegaron a la resistencia, y decidieron crear sus propias formas de gobierno, las juntas de buen gobierno, dentro de los caracoles, lugares de encuentro donde se toman las decisiones importantes para cada comunidad. Ante la necesidad de complementar las necesidades básicas de las comunidads en resistencia, crearon sus propias escuelas y hospitales. Las voces contrarias afirman que esto es ilegal, inutil y absurdo. Es crear un estado dentro de otro estado, cosa que es imposible, dicen. Es inútil por que no tendrán nunca la capacidad de crear sus propias instituciones y que estas sean de la calidad necesaria para satisfacer sus necesidades, y absurdo por que al final de cuentas todo es producto del capricho de un hombre loco, con ínfulas de mesías, manipulador y ademas, no indígena.
En este tiempo en San Cristobal me he hecho de una amistad interesante. Es una alemana que está haciendo su tesis sobre el café en Chiapas, específicamente sobre los proyectos productivos relacionados con el café. De nuestras conversaciones semanales puedo extraer lo siguiente: Hay tres actores principales. Los productores mismos, los compradores, y el gobierno. Las cooperativas, que son organizaciones que reúnen a los productores con el objetivo de obtener mejores precios a sus productos existen desde mucho antes que el zapatismo. La mas antígua, me dice ella, es la Unión de la Selva. que inició en los 60's y hoy es una de las mas fuertes. Y de esta a las mas pequeñas y recientes, todas con la intención de dignificar la producción de café. Este estudio la ha llevado a ubicar dos tipos de cooperativas, las zapatistas y las no zapatistas. Para su sorpresa, la situación es similar para los grupos, al final los productores venden su café a la cooperativa o al coyote, quien pague mejor. En este año la situación para las cooperativas fué muy complicada por que el precio internacional del café superó los precios pactados por las organizaciones de comercio justo con las cooperativas, por lo que las cooperativas recibieron menos café del que tenían ya comprometido para su venta. Para mayor información sobre este asunto específico pueden leer el artículo de Luis Hernández Navarro aquí
Orbitando su estudio del café ha habido mucha información sobre la situación de las comunidades zapatistas y han surgido asuntos, aislados y oidos de tercera mano, no lo puedo negar, pero que establecen las bases de una crítica seria al proceso zapatista.
En la realidad hay luz, gracias a una turbina conseguida con apoyo italiano. Definitivamente es un asunto bueno. Que la autonomía haya logrado lo que el gobierno mexiano no pudo. Y así hay mas ejemplos. La creación del sistema educativo autónomo ha estado apoyado por voluntarios, extranjeros y mexicanos. El hospital cercano a La Realidad ha sido apoyado gracias a esfuerzos también de voluntarios y financieramente ha recibido apoyo de organizacinoes europeas. Todo esto sin duda un avance para la autonomía sin embargo levanta una pregunta interesante: rechazar el apoyo del gobierno mexicano para aceptar el apoyo de instituciones internacionales, ¿no deja el asunto de la autonomía en entredicho? es decir, la autonomía deja de ser tal cuando dependes de otras instancias para su sostenimiento. Quiero dejar claro que esta afirmación no pretende ser una crítica destructiva. Solo señalar que en ocasiones la autonomía puede ser mas una idea que una realidad. La gran diferencia, dirán quienes respondan a esto, es que estos apoyos no pretenden influir en las decisiones de los propios habitantes, ni modificar su cultura atrayéndola a la occidental. Cierto. Y preguntaría de nuevo, ¿no es posible establecer esta misma relación con el gobierno mexicano? Los acuerdos de San Andrés pretendian esto, al menos así lo entiendo. Y al ser traicionado el espíritu de esta ley cuando fué modificada y aprobada en el congreso mexicano, se canceló esa oportunidad. Creo que me estoy contestando a mi mismo. En este punto hay mas preguntas que respuestas.
Una aproximación que suele aparecer en la discusión del zapatismo apunta a la pregunta: ¿Están ahora mejor que antes? Unos contestan categóricamente que sí. Yo mismo he visto comunidades que se ven mucho mas dignas y desarrolladas bajo el régimen de las juntas de buen gobierno y los caracoles. Por otro lado, otros afirman que no es así. Y también tienen una parte de razón. Cerca de San Cristobal, a una hora de camino a pié hay una comunidad zapatista. Ahí no han podido establecer una escuela autónoma, y la escuela que construyó el gobierno está abandonada, por que, cumpliendo con el mandato zapatista, no se asiste a ella. Así, los niños de esta comunidad tienen dos años sin asistir a ninguna de las dos escuelas. De nuevo esto lo sé de segunda mano, sin embargo la fuente no es oficial ni oficialista, es de un voluntario que trabaja ahí con ellos y que estaba muy molesto por que en esa misma comunidad se les informó que la alerta roja tenía que ver con movimientos armados, cosa que fué desmentida por el mismo Marcos. La información provenía del caracol al que pertenecen. Supongo que es un caso de marginados zapatistas. No es de sorprender y los mismos zapatistas lo reconocen en la Sexta Declaración de la Selva; el avance no ha sido parejo.
El siguente paso, los procesos que siguen a partir de la declaración de la Sexta darán un nuevo rumbo a los esfuerzos de la autonomía zapatista. Darle seguimiento y participar de algún modo debería ser responsabilidad de todos quienes tienen interés en la redignificación de los pueblos indígenas. La pelea por un México mas justo, incluyente nos concierne a todos. Como bien se ha dicho, no mas un México sin ustedes.
A mi me queda la ilusión de un día conocer estas nueva sociedad indígena, libre de las terribles secuelas de años de dominación. Dominación que ha tomado muchas formas, económica, política, cultural. Que podamos vernos cara a cara y deje de sentir que de alguna manera estoy del lado de los culpables de su indigna situación, y sentir al mismo tiempo que no hay rencor detrás de su mirada. Y que nos alegremos de nuestras coincidencias, nos podamos criticar civilizadamente nuestros errores y nos enriquezcamos mutuamente. Sin creer que la nuestra o la suya es una mejor manera de vida.

