agosto 23, 2005

Puente














A la gota de sudor, al trazo incansable, retorcido errante, aplastante, al infierno hirviente, al tiempo usado, alma cansada, al corazón firme. A la derrota, al paso que viene. Al eterno presente.

agosto 08, 2005

The Corporate World

-Welcome to the corporate world, said my boss when he called at 5:57pm and I was still at the office.
Después dijo, mira lo que importa es hacer bien el trabajo no quedarse hasta tarde. Yo ya sabía que ésa era su opinión acerca de quedarse tarde en la oficina. En realidad me encontró por que aún no tengo computadora con internet en mi casa (o internet con computadora como dicen los de telmex). Y había que leer correos, checar blogs, y eventualmente postear algo.
El mundo corporativo, despreciado por muchos, anhelado por otros, inspirador del Club de la Pelea. Para mi no deja de ser interesante. No tiene por que no serlo. Bien mirado es como un juego de ajedrez, tienes piezas, las puedes sacrificar, avanzar, retroceder. Tu habilidad en la negociación y en la ejecución de tu trabajo determina tu posición dentro de la empresa. Y aquí quiero ser claro, quienes basan su vida en este juego y consideran su ascenso o descenso en el tablero o en la imagen que tenga el jefe de uno esta jodido. Es un juego. Solo un juego. Si eres bueno lo disfrutas. Si sufres por él hay que replantearse todo el asunto. Es facil acostumbrarse a la estabilidad, sin embargo las cosas cambian rápidamente. Tan rápido como cambia de parecer algún directivo que se levantó de malas, o cree tener una buena idea.En fin. Por lo pronto la cosa esta chida.
Hasta aquí con el post de lunes de chamba. Del fin de semana no tengo nada que decír. Fué aborrecible, a excepción del partido de beisbol de los sultanes el sábado por la tarde. Ni al cine fuí (gracias por plantarme R.). ¡Ah! Consolidé mi rutina de salir al parque frente a mi casa a fumar y alimentar a los mosquitos, todos los días, al anochecer.

agosto 02, 2005

En mi oficina tiembla

Cada que llega una locomotora. Estoy a pocos metros del patio de maniobras, y la vibración de esas moles móviles hace que tiemble como cuando vivía en Tuxtla. Me gusta, extrañaba esos extraños movimientos terrestres, (aunque éstos no son tan intempestivos ni sobrecogedores). La cosa es que ya estoy en la oficina, no he podido escribir por varias razones, falta de computadora, falta de tiempo, falta de internet. Ya estoy en nueva casa. Poco a poco me voy instalando de nuevo en Monterrey, con las buenas noticias y las difíciles también. Como le decía a mi papá, no son las 8 horas de trabajo, ni las 8 horas de sueño, si no las restantes 8 horas del día las que me preocupan, las que uso para arrastrar hasta el presente los restos del pasado. A falta de una compañía dedicada a borrar recuerdos (gracias por la inútil idea, Kaufman) solo queda el trabajo minucioso y dedicado de cortar cadenas con el pensamiento.